sábado, 18 de abril de 2015


Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante.
Porque inclina su oído hacia mí, el día que lo invoco (bis).

Alma mía recobra tu calma que el Señor fue bueno contigo

Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo.
Caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor: “¡Señor salva mi vida!”.

El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo.
El Señor guarda a los sencillos. Estando yo sin fuerzas me salvó. (bis)

Arrancó mi alma de la muerte y mis ojos de las lágrimas.
+Arrancó mis pies de la caída. Caminaré en presencia del Señor, en el país de la vida.








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