El padre, hombre aficionado a la lectura de libros piadosos, se hizo querer y respetar de sus hijos.
En el barrio tenía buena estimación. Llevará consigo a la niña, aún pequeña, a los rosarios de la aurora. La madre bondadosa, vivaracha, inaginativa, como buena sevillana, trabajadora y limpia, tenía a su cuidado un altar de la parroquia, lo cual facilitará a la niña Angelita entrar con frecuencia en la iglesia y postrarse a los pies de la Virgen de la Salud, donde la encontraban de niña rezando de rodillas
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario